domingo, 31 de agosto de 2008

Las jerarquías

No hay abolengo, ni prerrogativas de sangre, titulo o cualquier otra cuestión que pueda establecer algún tipo de diferenciación entre los hombres. No existe sacerdocio ni monacato en el marco de la doctrina del Islam. Ni siquiera el hecho de haberse formado académicamente en el campo de las materias religiosas implica rango alguno. Cualquier musulmán puede presidir los actos rituales siempre que sea una persona de reconocida honestidad, piedad y sabiduría. Los religiosos de profesión dentro del Islam, denominados Iman o Sheij, cumplen de hecho las funciones de los actos de culto, pero son básicamente respetadas fuentes de consulta y docentes.

El mundo actual

El Islam puede aparentar estar fuera del contexto del mundo actual, aunque un análisis mas exhaustivo nos demuestre que su vigencia es plena y necesaria. Muchas personas se sorprenderían al conocer la simpleza y la efectividad con la que las enseñanzas del Islam resolverían situaciones y males del mundo moderno.
Un elemento a tener en cuenta es los diferentes tipos de enfoques que encontramos con respecto al hecho de 'vivir" entre oriente y occidente. Occidente ve el hecho religioso separado de los diferentes órdenes de la vida; para los musulmanes no hay una línea divisoria entre lo secular y lo sagrado. El creyente vive su día a día en el marco de la doctrina islámica, y esto abarca los diferentes matices de lo cotidiano, en órdenes sociales, culturales, económicos y morales. Esta concepción de lo extraño dentro del esquema de occidente con respecto al Islam, se debe en gran medida al desconocimiento de los principios de esta fe. Además ciertos sectores de gran influencia en el campo de la información, muestran de los musulmanes hechos aislados concernientes a ciertos grupos y hacen de esto el concepto general con respecto a los musulmanes.
Quienes profesan la fe del Islam son más de 1500 millones de almas en el mundo, es decir la cuarta parte de los habitantes del planeta, de los cuales su inmensa mayoría vive en paz, familiarmente y practica la convivencia armoniosa tal como lo ordena El Creador.

Tolerancia

El término tolerar, de frecuente uso en materia religiosa, no es exacto para definir este tema ya que el Islam no ve la idea de aceptar simplemente porque el otro se encuentra allá, desde el punto de vista de la religión se debe convivir. Una de las funciones de la legislación islámica es la protección privilegiada de las minorías, a tal punto que todos los credos poseen templos en los países islámicos con sólo una excepción que es de carácter doctrinal, y es la tierra que el Profeta declaró sagrada y de culto únicamente para los musulmanes. Pero el Islam avanza aun más en el tema de la convivencia, y permite en los estados islámicos instituir a los otros credos minoritarios sus propios tribunales de ser requeridos. Se pueden encontrar innumerables ejemplos en la historia del Islam dando muestras claras de hechos de esta naturaleza en su paso por la Península Ibérica, Indonesia, Irán, Malasia, Pakistán y otros países.

La familia

La familia es la fuente principal para la formación de una sociedad, a tal punto qué la orden de formarla mediante el matrimonio, es considerada metafóricamente, la mitad de la religión, que tanto el hombre como la mujer la adquieren en el momento de vincularse matrimonialmente. La concepción del matrimonio en el Islam no es sacramental como en el cristianismo, es un contrato que se establece entre las partes, con la libertad de incluir cada una sus condiciones, en razón de existir diferentes tipos de costumbres en cada país. Con esto último se garantizan también una cantidad de derechos para ambas partes. Según el Islam, no se puede obligar a ningún hombre ni a ninguna mujer a casarse contra su voluntad ni por decisión de sus padres, quienes sólo tienen la libertad y el deber de aconsejar a sus hijos, pero en ningún caso obligar o torcer voluntades.
El estímulo a la formación de familias y la asistencia para que crezcan sanas es una tarea fundamental. A la vez la integración de las mismas en es espectro social genera un ambiente más solidario. A veces pareciera que en el mundo de hoy hablar del incentivo hacia lo familiar fuese un concepto perdido en el tiempo, o un límite que censura algunos de los hipotéticos placeres que ofrece la sociedad actual. El Islam sostiene que muchos de los males actuales como alcoholismo, drogadicción, depresión y otros, son producto del abandono de ciertos valores, entre ellos el sentido verdadero de familia.

La poligamia

Si bien existe legislación dentro de la jurisprudencia Islámica que faculta en determinadas circunstancias a los hombres a tomar otras esposas, la manifestación expresada en el Corán sobre la piedad y el temor a cometer injusticias recomienda al creyente a casarse sólo con una mujer.
La poligamia se practicó en un tiempo donde abundaban las guerras y mermaban sensiblemente la cantidad de hombres, entonces existía la posibilidad de tomar otra esposa o viudas con sus familias en un sentido de protección. A esto úْtimo fue legislado la posibilidad de contraer nupcias con las mismas. Cabe destacar que en muchos casos las mujeres que se tomaban como segundas esposas eran mucho mayores que los hombres con los cuales contraían matrimonio, y la cohabitación no se producía. La práctica poligámica es mencionada en todas las escrituras y fue practicada por los Profetas (ej Abraham, Jacobo David, Salomón, etc).
Para que pueda darse la situación que un hombre pueda tomar otra esposa, se tienen que dar una serie de factores entre ellos la aceptación de este hecho por parte de la primera esposa, quien tiene el derecho a divorciarse si así lo desea. Si bien hay normas para la poligamia, la misma no es una práctica usual entre los musulmanes.

La ancianidad

No existe dentro del mundo islámico la idea de instituto geriátrico o asilo de ancianos. Si bien existen entidades de ayuda social con este fin, el esfuerzo de cuidar a los padres y a los abuelos es considerado un honor para los hijos, además de una oportunidad de adquirir un mayor crecimiento espiritual. Permanece en el pensamiento de todo musulmán la idea de agradecimiento a los padres, por el afecto y por los cuidados dispensados hacia nuestras personas. Después de la oración, el hecho de servir a los padres es el deber más importante de todo creyente. Dijo el Profeta (PB):
"Bajo los píes de las madres está el Paraíso.”
Dentro de la costumbre islámica, las personas mayores tienen un particular derecho a ser respetadas y escuchadas, su consejo es valorado en virtud de la experiencia, y es muy mal visto el hecho de contestar mal o burlarse de un anciano.

La muerte

Desde el punto de vista del Islam, la muerte es una parte más de la vida terrenal. Todo lo que se sabe del futuro de un hombre desde el día que nace es que alguna vez morirá, no se sabe en que lugar, a que edad o cómo.
La idea de estar preparado para esta circunstancia de la vida merece algunas reflexiones: Para el creyente, la vida de este mundo es un paso, como un lugar de tránsito ligero que prácticamente no genera ningún porcentaje en el todo si lo comparamos con la otra vida.
Existe la idea de Paraíso e infierno dentro del Islam, y toda la creación será remitida al lugar correspondiente según sus obras e intenciones de las mismas. La muerte es un hecho que evidencia también la igualdad de los hombres ante Dios, es un signo de su justicia, la misma que prevalecerá el Día del Juicio Final "donde quien haya hecho el bien del tamaño de un grano de mostaza lo verá y quien haya hecho el mal del tamaño de un grano de mostaza lo verá" , ya que independientemente del grado de riquezas, posición o cultura que haya conseguido un ser en su tránsito por esta vida, es seguro que no escapará de la muerte.
Al respecto se cuenta la historia de un hombre que construye el mejor edificio de su tiempo, lo decora fina y costosamente y ofrece una recompensa para aquél que le encontrase un defecto. Es visitado por los mejores arquitectos de su época, quienes admiran y alaban su estilo, los filósofos quienes observan en semejante construcción las grandes posibilidades del género humano en cuanto a lo ilimitado de su creatividad, los gobernantes que ven en esta maravilla el avance y lo pujante de sus imperios, y otras personas que después de recorrer tan espléndida construcción, no ven en ella ninguna falla. Un hombre creyente después de haber recorrido el edificio dice: "Todavía tiene un defecto, no veo la tapa al agujero por donde ha de pasar la muerte."
La visión islámica recomienda no apegarse con mucha intensidad a la vida de orden material, sí vivirla en plenitud y hacer por nuestro paso en la tierra todo aquello que sea necesario para beneficiamos y beneficiar a los demás dando un lugar especial al orden espiritual, ya que desde la primera a la última de las posesiones tienen el carácter de transitorias: todos nuestros bienes, del más grande al más pequeño son "prestados", temporarios. No quiere decir esto de ninguna manera que el hombre deba vivir de forma ascética o renunciando al mundo porque este aislamiento puede considerarse un símbolo de derrota en el hecho bregar por un mundo mejor, además la especie humana está hecha para reconocerse.
El ser humano se lleva de esta vida nada más que sus obras, y sólo tres cosas lo seguirán beneficiando después de muerto: una descendencia digna que reza por su alma, la caridad que haya hecho y que siga beneficiando a los hombres (quien funda por ejemplo un hospital o una escuela) y el conocimiento que haya impartido a otros hombres, que estos lo apliquen y a la vez lo transmitan. "Haz para este mundo como si en el fueras a vivir en el siempre y por el otro como si fueras a morir mañana".